De todos los muchos remedios caseros que he aprendido, las propiedades del aceite de orégano me han dejado verdaderamente asombrada. Lo comencé a usar hace relativamente poco, después de que un fin de semana de esquí me dejara un morado terrible en un dedo del pie que eventualmente se convirtió en un horrible y terco hongo. Los hongos—o la onicomicosis—son, para quienes tienen la dicha de no haberlo sufrido, prácticamente una maldición manifestada en forma de una mancha negra o amarilla en la uña que es dificilísima de quitar.
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Por más de un año después de haber contraído al odioso huésped, he venido combatiendo sistemáticamente a esta vergüenza fúngica: Aumenté a puntos obsesivos mis medidas higiénicas, probé todas las cremas y esmaltes anti hongos, y tomé Lamisil religiosamente por tres meses a expensas de mi pobre hígado. Todo esto sin mayores resultados. En medio de mi desilusión y creciente desesperación, una amiga me comentó que había leído sobre este aceite de orégano que, poniéndoselo todos los días en la uña, mejora su aspecto y eventualmente elimina el hongo.
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¿Qué tenía que perder? Resulta que el aceite de orégano es un medicamento natural que contiene propiedades antibacteriales que ayudan a eliminar los hongos. También contiene antisépticos, antibacteriales, antiparasitales y antivirales. (Por eso muchos toman unas gotas con agua o jugo cuando tienen leve dolor de estómago, cabeza o garganta.)
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He venido usando el aceite de orégano (aplicado con un algodón impregnado en una solución de tres gotas de aceite de orégano disueltas en una cucharadita de otro aceite) dos veces al día por varias semanas. Los resultados son muy favorables. Es indispensable disolverlo en otro aceite—preferiblemente de oliva o de coco— porque es un poco fuerte, y usado solo puede causar irritación. Las mujeres embarazadas o personas con problemas de coagulación sanguínea deben consultar a su médico antes de intentar este tratamiento.
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Las botellitas de aceite de orégano se consiguen en las casas naturales por 20 dólares, pero he escuchado que en una botánica se consigue hasta en cinco dólares. También se puede comprar en tabletas.
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El problema de los hongos parece ser mucho más común de lo que pensé, y en el Internet se consiguen muchos remedios naturales para combatirlos (el vinagre de manzana, el agua oxigenada, el aceite de árbol, y el alcohol isopropílico). Pero juzgando por mi experiencia, el orégano merece la prueba. Como todas las infecciones de este tipo, el tratamiento amerita perseverancia. Nada es inmediato. La buena noticia es que… ¡Hay solución para los horribles hongos!
